Comments: 0.

Hace frío. En Madrid se retuercen las calles solitarias, tristes porque ya nadie las camina despacio. El viento se despacha en rachas las esquinas de mi barrio. Quizás hoy mis simpáticos y perennes amigos del banco de la plaza que hay frente a mi portal, no encuentren suficiente su eterno cartón de vino como manta para paliar el frío. Yo, desde el calor de casa, fijaré la vista en mi balcón echándo de menos sus trifulcas a viva voz siendo consciente de la fortuna de tener techo, del infortunio del que no lo tiene, de que a veces no hace falta el telediario para tener los pies en el suelo, solo hay que estar atentos a un dia corriente de nuestras vidas… atentos a los que por sabe dios que razón siempre pasan desapercibidos, quizás porque no queremos ver.

Repaso en esta noche mi entrevista en el programa Las Mil y Una Noches de Canal Sur. Se me dibuja una sonrisa… me reconozco tanto… Buenas costumbres las de mi autonómica que pesé a los derroteros tomados por las nacionales, siguen apostando por programas en los que se profundiza a fondo en ese mundo desconocido que existe detrás de una cara pública. Lo crudo y lo cocido, lo dulce y lo amargo, anécdotas secundarias y principios de vida. He tenido la suerte de que ellos quisieran tenerme en su sofá para hacer esta entrevista extensa y de recorrido, donde fui Mercedes y Vega. La chica que pasó de ser el 1001 de un casting televisivo a la chica con nombre de estrella. Con nombre propio… Vega.. y cuatro discos a las espaldas.

No es apta para cardiácos y amantes de la prisa. Es para degustarla como un café frente a la chimenea, es decir cuando se tiene tiempo y frío, cuando en definitiva os apetezca conocerme un poco más, en orígen, y como pasé de Mercedes a 1001, de 1001 a Vega, y de Vega a vosotros.

Aquí os la dejo.

Un besiño, Vega.